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«El tenis, para mí, es alegría»: las pasiones de Gael Monfils, el hombre detrás del show en el Argentina Open

Imagen del Twitter de Argentina Open

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 13 de Febrero de 2018

Imponente por su estatura (1,93m) y contextura, Gael Monfils tranquilamente podría ser confundido con una figura de la NBA, al estilo de Carmelo Anthony, su ídolo. El francés adora el básquetbol y es fanático de New York Knicks.

También le encanta el fútbol, y podría haber seguido los pasos de Rufin, su padre, nacido en Guadalupe y que, según cuenta Gael, llegó a jugar en la Ligue 1 francesa. Pero Monfils se dedicó al mundo de las raquetas y es un muy buen tenista.

Llegó a ser el número 6 del mundo y actualmente ocupa el puesto 43º del ranking; una posición injusta para su capacidad y talento, que muchas veces se ha visto perjudicado por las lesiones, que le han impedido llegar aún más lejos. Pero el francés no se queja, y por el contrario, en una charla con LA NACION, dice que se siente «bendecido» por jugar al tenis.

Monfils es una de las figuras del Argentina Open. Para los memoriosos, no es la primera vez que Monfils desembarca en nuestro país. Jugó una exhibición, la Copa Peugeot, a fines de 2011, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Pero esta vez, en el mismo escenario, la apuesta es distinta. Es la primera vez que Monfils viene a jugar por los puntos, lejos del frío europeo, e incluso de los torneos indoor que se juegan en su país. Empezó 2018 con un título en Doha, luego cayó en la segunda rueda del Abierto de Australia, ante Novak Djokovic, y la semana pasada estuvo en Quito, donde se despidió temprano, en cuartos de final.

«Vine porque quería empezar a jugar en polvo de ladrillo. Es una superficie que se me da bien, también quería jugar en Sudamérica, que es algo que le faltaba a mi carrera, y pensé que este era un buen momento. Respecto de lo que sucedió el año pasado, tuve problemas con mi rodilla derecha, y por eso pensé que era mejor jugar en canchas lentas, y también que Buenos Aires era una buena opción», cuenta Monfils.

El estreno fue un auspicioso triunfo por 6-1 y 6-4 sobre el uruguayo Pablo Cuevas, un rival nada accesible para una primera rueda, pero el francés se mostró más consistente y sólido, con apenas un par de toques de su estilo, tan versátil como impredecible. En la segunda ronda se enfrentará con el serbio Dusan Lajovic.

«Conocía mucho de este torneo porque se habla bastante, estamos al tanto de que es un gran campeonato, que vienen muchos nombres de peso, y en lo personal también me quedó un gran recuerdo de aquella vez que vine. Se ve que el público entiende de tenis, es algo que se siente en la cancha», dice Monfils.

Y, más allá de su capacidad, no se ve como candidato: «No, definitivamente no soy uno de los favoritos. En este momento a mí me sirve venir y ganar un par de partidos. Estoy feliz por haber ganado mi primer partido a un rival que siempre es duro. Recién ahora me siento un poco mejor, porque llegué hace un par de días con un resfrío, y me costaba un poco respirar».

Es uno de los jugadores preferidos de la gente por su estilo espontáneo, capaz de imprimir golpes de enorme jerarquía; una garantía de espectáculo. Pero, por otra parte, a Monfils no se lo ve muy convencido con el cartel de ‘showman’, incluso cuando Djokovic aseguró, hace un par de años, que el francés era el único jugador por el que aceptaría pagar una entrada. «La gente puede decir lo que quiere, y a veces es como que trata de encasillarte dentro de algo.

Todo lo que hago es para ganar el punto, es lo que me sale; después, si le gusta a la gente, mucho mejor. Me divierto con el tenis, y es importante disfrutar el juego, pero no por eso dejo de ser profesional», responde.

También es un fiel exponente de la reconocida escuela francesa, que ha gestado muchos jugadores de exquisita técnica, y que el año pasado vio coronado su esfuerzo con la obtención de la Copa Davis. Pero aún aguarda la irrupción a la altura de una de las leyendas que lideran el tour en estos días. «Sólo nos falta un poco de suerte. Tenemos muchos buenos jugadores, pero los que están arriba son Federer, Nadal, no es fácil. Y nunca sabés dónde puede nacer el próximo fenómeno, si en Suiza, en Moldavia.», dice.

En lo personal, explica sobre su situación: «No es fácil mantenerse todo el tiempo al ciento por ciento, y a veces el rival es mejor que yo, o yo no estoy en mi mejor forma. Tuve muchos problemas con lesiones, pero sé que si estoy bien puedo jugar de igual a igual contra cualquiera».

-¿Qué es el tenis para vos?
-El tenis, para mí, es alegría. Yo siempre digo que he sido un bendecido por jugar al tenis. Desde donde vengo nadie hubiera podido predecir que yo me dedicaría al tenis. El tenis es algo divertido para mí.

-¿Es cierto que cuando eras chico te gustaba más el fútbol que el tenis?
-Bueno, mi padre (Rufin) era un futbolista profesional, llegó a jugar en la Ligue 1, pero en mi vecindario nadie jugaba al tenis. Y fueron mis padres los que me enseñaron a jugar al tenis. Sí, es cierto, cuando era joven no sabía nada de tenis; empecé a jugarlo porque era divertido, pero cuando iba a la escuela se hablaba de fútbol, no de tenis.

-¿De qué jugabas?
-Prefería jugar como delantero, pero después mis compañeros me pedían que fuera al mediocampo porque era el que más corría, y cuando estábamos perdiendo me mandaban al arco (risas).

Juan Mónaco: «Me sorprende que hay un mundo muy distinto después del tenis»

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 10 de febrero de 2018

Son las 16.20 de una tarde más en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, con un sol que parece convertir el polvo de ladrillo del court central en un torrente de lava. Una jornada de 35 grados que se quedan cortos ante una sensación térmica que lo calcina todo.

«Ya me había olvidado el calor que hace acá», suelta Juan Mónaco después de los primeros minutos de entrenamiento. «No te preocupes, cuando te toque jugar no va a estar tan pesado», le asegura Martín Jaite, el director del Argentina Open.

En esa cancha en la que vivió muchas alegrías y protagonizó batallas inolvidables, Mónaco juega dobles un rato con Mariano Zabaleta, casi un hermano mayor en la vida de Pico; del otro lado de la red, más amigos: Juan Ignacio Chela y Gustavo Marcaccio, el entrenador de Guido Pella. Diego Schwartzman, que ya terminó su ensayo, mira un rato y aplaude un punto vistoso desde la tribuna.

Alrededor del estadio Guillermo Vilas, los obreros trabajan en la puesta a punta del predio que albergará en los próximos días el ATP de Buenos Aires , que por primera vez incluirá el Torneo de Leyendas, con Mónaco, Zabaleta, Chela y Gastón Gaudio como estrellas. Este certamen de un par de días -lunes y martes- es la excusa para esta reunión de exlegionarios.

La práctica bajo el fuego dura una hora, y es suficiente. Pico se sienta al costado de la cancha y come una manzana; convertido en una celebridad a partir de su nuevo papel como conductor y animador en la televisión abierta, además de protagonizar una mediática relación con Carolina «Pampita» Ardohain. Por eso, hasta las empleadas del club llegan corriendo para tomarse una selfie, y Pico accede hasta la última foto con amabilidad.

No hubo tiempo para la depresión post-tenis. Mónaco se subió de inmediato al reto de enfrentar con soltura las cámaras de televisión. La TV no es su única ocupación: Mónaco también le dedica tiempo a La Paloma, una cervecería artesanal en Mar del Plata de la que es uno de los socios, y Casa Babel, el bar que abrió recientemente en Punta del Este, además de un campo yerbatero en Corrientes.

Finalmente, se carga el bolso al hombro y se encamina a los vestuarios. Es una imagen fresca en el tiempo, como si el último entrenamiento hubiera sido ayer. Hasta el raquetero tiene la etiqueta de viaje de hace diez meses. «Es el que usé en la última gira; así como lo dejé, quedó», confirma. Incluso la raqueta es la misma que empleó en su último partido como profesional, el 11 de abril del año pasado, una caída en sets corridos ante el alemán Dustin Brown, en Houston.

«Desde ahí, sólo jugué un rato contra un amigo, en Miami, y la semana pasada, cuando me junté con el Negro (Zabaleta). Y ahora, que jugué 20 minutos contra (Guido) Pella», recuerda. En medio de la vorágine de su nueva vida, Mónaco volverá al tenis por un par de días. Mientras el raquetero de siempre descansa en un sofá, el ex top 10 charla con LA NACION bajo la tribuna central del Buenos Aires.

-¿No extrañabas un poco la raqueta?
-Y. ahora que jugué, y estoy en este ámbito de tenis, es lindo reencontrarse. Cuando tomé la decisión de no jugar más, tenía muy claro que estaba saturado del tenis, de la vida del tenista; sabía que quería cambiar y buscar otro desafío. Pero es lindo volver a esta cancha, entrenarme, me ilusiona y me pone contento que me hayan invitado a jugar este Torneo de Leyendas. Un poco lo extrañaba, sí.

-¿Y cómo sentiste tu tenis después de diez meses sin jugar?
-Le pregunté a Pella, con el que jugué, a ver cómo estaba, porque por ahí de aire me sentía mal, pero de golpes lo sentía bien, y él me dijo que estaba bien, que la velocidad de bola era buena, y eso me motivó. Así que en estos días me voy a entrenar con los chicos; me gustó, je.

-Para el torneo de leyendas volvés a un lugar especial, aquí viviste una de tus mayores alegrías deportivas, tu primer título de ATP, hace once años.
-Uf. Eso está lejísimo. Once años. Es un número. Después jugué dos finales más acá, una semifinal. La verdad es que a lo largo de mi carrera el torneo de Buenos Aires siempre fue muy importante. Me gustaba muchísimo jugar con la gente de mi país, tener familiares y amigos y conocidos, que te seguían todo el año y podía devolverles acá el apoyo que me brindaban. Era una semana especial. Acá fue mi debut como profesional en ATP, cuando Martín (Jaite) me dio una invitación, a los 19 años; también gané mi primer torneo y debe ser el torneo en el que más partidos gané.

-Igual está claro que es todo por un rato.
-Sí, es hasta ahí, nomás. Lo hago porque es recreativo, porque me gusta y me produce satisfacción y porque es reencontrarme con mi mundo. Ahora estoy en la televisión, pero mi cable a tierra es el mundo del deporte, y el tenis. Todo esto es muy familiar para mí.

-Es que pasaron apenas diez meses desde tu retiro, pero da la impresión de que sucedieron muchas cosas en el medio.
-Sí, hubo algo de eso. Pero lo que me motiva es aceptar desafíos todo el tiempo, y mientras más grande, o más dinámico, o más cambiante sea lo que estoy haciendo, más me gusta, porque me meto en mundos que no conozco y trato de aprender. Puedo equivocarme, pero sé que puedo aprender cada día un poco más del mundo televisivo y de la gastronomía, y otras inversiones que hago. Todo el tiempo se aprende y eso me nutre como persona, me hace más completo.

-¿Y qué es lo que te sorprende de lo que viviste en estos diez meses?
-Me sorprende que hay un mundo muy distinto después del tenis. Porque uno, cuando está sumergido en el ambiente tenístico, piensa solamente en tenis y cree que todo gira alrededor de eso. Ese es el mundo en el que vivimos mucho tiempo; por cómo te tratan en los torneos, porque tenés seis o siete personas pendientes de vos, que dependen de vos porque sos el jefe de la empresa. Estás 30 semanas compitiendo afuera y en las restantes estás entrenándote en Argentina, y tu cabeza piensa el 90 por ciento en tenis. Entonces creés que ese es el único mundo que existe.

Cuando no lo tenés más, te das cuenta que el tenis, en la Argentina lo mira un millón de personas, que no deja de ser un número, pero también hay 39 millones que por ahí no saben mucho. Cuando te vas del tenis, ves que hay 700 mundos distintos aparte de la raqueta, y ahí entrás en la realidad, en la vida cotidiana de las personas que no son del ámbito deportivo y te das cuenta de muchísimas cosas que pasan. Ahora vivo el día a día como cualquier persona corriente.

-El tenis te obligaba a estar atento en cada detalle, a planificar todo un año por delante, cada gira. ¿Podés programar todo ahora o vivís más el momento?
-Es más difícil proyectar a largo plazo en el mundo televisivo, porque uno depende de un rating, de cómo va un programa, de muchos factores que uno no puede controlar. En lo deportivo uno sí puede armar un calendario, ponerse metas. Esto es pensar a uno o dos meses, es un mundo nuevo para mí, y dependo de mucha gente. Lo mismo sucede con otras inversiones que hago.

-¿Y ya estás acostumbrado a no viajar 30 semanas al año?
-La verdad es que al principio fue raro. Porque yo me fui de mi casa a los 15 años para empezar con el tenis y todo era tomar un avión, competir, estar afuera, con nuevas culturas, otros países, otras comidas y otros idiomas, y de repente no viajé más. Y el cuerpo me pedía salir de Argentina, sentía esa necesidad después de 60 días, de una rutina que no tenía. Necesitaba irme de viaje. Por eso me fui un par de veces. El cuerpo necesita una adaptación al día por día. Ahora estoy de vacaciones, pero desde marzo voy a tener una rutina como cualquier persona.

-¿Qué dijo Rafa Nadal cuando te vio como conductor de TV?
-Se reía, no puede creerlo. Hablo con frecuencia con él, y todavía me pregunta si sigo en la televisión, cuándo voy a volver al circuito, cuándo voy a acompañar a algún jugador… y no. Hoy en día estoy sumergido en esta burbuja, que para mí es un desafío constante, y lo tomo con profesionalidad, como me tomaba el deporte. Le tengo muchísimo respeto a la televisión, a la producción para la cual trabajo, y lo disfruto. Pero es cierto que mis ahora excolegas no pueden creer que estoy en dos programas de televisión. Es un cambio bastante grande.

-¿Cómo ves la situación del país, ahora que estás viviendo acá casi todo el tiempo?
-Mucho no me gusta hablar de política. Siento que estoy expuesto como para hablar de algo de lo que no tengo tanto conocimiento. Sí creo en las personas que mandan los mensajes, pero no creo tanto en la política. No hablo porque no quiero sentirme «afiliado» a algo. Soy apolítico, aunque sí veo que hay otro aire, hay un cierto cambio, una leve mejora. Pero va a llevar un tiempo. Tuve la posibilidad de estar en muchísimos países, sé que Argentina tiene un margen de mejora brutal, y este puede llegar a ser el camino. Si no hay corrupción, cualquier político que trabaje y tenga un buen mensaje puede ser el camino.

-Es que hubo muchos casos de deportistas como vos, con buena imagen, que podrían estar interesados en incursionar en política.
-Es difícil. Le tengo mucho respeto a la política, no es lo mismo que la televisión. Un error en la política marca para toda la vida y un error en la tele o en el tenis no significa nada. Siento que es demasiado el riesgo. Por más que uno quiera hacer bien las cosas, su imagen puede ensuciarse muy fácilmente, y sin que uno cometa el problema ni tire la piedra. Es un tema que me genera respeto. Hoy no me metería, y en un futuro cercano tampoco. No lo veo.

Cómo se jugará el Torneo de Leyendas en el Argentina Open
El certamen se disputará entre el lunes y el martes, y se podrá acceder a estos encuentros con la entrada de ambas jornadas (sin sesión nocturna), a partir de las 17.45. Pico Monaco y Mariano Zabaleta conformarán el equipo Blanco, y del otro lado estarán Gastón Gaudio y Juan Ignacio Chela, integrantes del equipo Azul. El lunes disputarán un partido de dobles de un set. Y el martes jugarán dos encuentros de singles cada una de las leyendas, con super tie-breaks a 10 puntos.

Dominic Thiem ratificó su condición de gran favorito y conquistó Buenos Aires por segunda vez

Foto del Twitter de Argentina Open

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 19 de Febrero 2018

Dominic Thiem jugó de acuerdo a su condición de máximo favorito y número 6 del ranking mundial, y se adjudicó por segunda vez el torneo ATP de Buenos Aires al derrotar al esloveno Aljaz Bedene por 6-2 y 6-4, en la final disputada este domingo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.

Thiem, el máximo favorito del certamen, obtuvo el certamen sin ceder ni un set en los cuatro encuentros que disputó hacia la consagración. Bedene, la gran sorpresa de la semana, hizo lo que pudo, pero no logró poner en aprietos al austríaco, en una final jugada bajo el intenso calor porteño, con una temperatura de 33 grados y una sensación térmica cercana a los 40°.
Ganador en 2016, Thiem celebró su segunda corona en Buenos Aires y el noveno título de su carrera, casi doce meses después de su victoria en el Río Open 2017.

«Creo que hay una gran diferencia mi primer título aquí y el que conseguí ahora. Esta vez vine como gran favorito y quería ganar el torneo, otro resultado no iba a ser satisfactorio para mí. El de 2016 fue mi primer gran triunfo, pero creo que hoy soy un mejor jugador que hace dos años», analizó Thiem respecto de su primera victoria en el abierto bonaerense.

«El año pasado jugué la gira bajo techo en Europa, pero prefiero más jugar en este tipo de torneos, y la tierra batida es mi superficie preferida. Por eso vine a Buenos Aires con el objetivo de ganar y exponer mis cualidades. Estoy muy contento por esta semana, porque uno puede jugar bien, pero no siempre se puede ganar un torneo», amplió.

De su lado, Bedene se quedó con las ganas de alzar su primer título de ATP y sufrió su tercera derrota en finales luego de caer previamente en Chennai, India, en 2015, y en Budapest, el año pasado.

«No me tocaron finales sencillas. Tuve que jugar contra (Stan) Wawrinka, contra Lucas Pouille y ahora contra Dominic (Thiem). Siento que en algunos pasajes jugué bien, pero para ganarle a Thiem hay que estar al cien por ciento, y aun así no es fácil, porque él es uno de los tres mejores del mundo en tierra batida», consideró Bedene.

Más allá del traspié en la final, el esloveno llegará este lunes al mejor ranking de su carrera (43°), con un ascenso de ocho posiciones.

Dominic Thiem, el demoledor: arrolló a Gael Monfils en una hora y va por su segundo título en Buenos Aires

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 17 de febrero de 2018

Apenas una hora y cuatro minutos necesitó Dominic Thiem para sacar el pasaje a la final del ATP de Buenos Aires. El austríaco pulverizó los pronósticos de un duelo parejo contra Gael Monfils y arrolló al francés por un 6-2 y 6-1 que estableció las diferencias de manera contundente.
Así, el campeón del Argentina Open buscará su segunda corona en el Buenos Aires Lawn Tennis Club este domingo, desde las 14, cuando se enfrente con el esloveno Aljaz Bedene, la gran sorpresa de la semana en el certamen que se disputa en Palermo.

Con el papel de gran favorito del torneo, Thiem se sintió a sus anchas en la tarde calurosa del Buenos Aires; con la derecha martilló y no le dio respiro a Monfils, que por el contrario, se mostró muy errático e incómodo. El número 6 del mundo exhibió un juego acorde con su ranking y también dejó en claro por qué es uno de los mejores jugadores del momento sobre polvo de ladrillo.

Thiem, de 24 años, va en busca de su noveno título en el ATP Tour, pero también con la idea de ponerle fin a un año sin festejos, ya que su último éxito lo consiguió en febrero de 2017 en Río de Janeiro.

Enfrente tendrá a un adversario que quiere levantar su primer trofeo de ATP, ya que Bedene sólo tiene dos finales previas, que perdió en Chennai, India, en 2015, y en Budapest, el año pasado. En el historial entre ambos, Thiem tiene ventaja de 2-1.

«Esta tarde jugué mi mejor partido del torneo, me sentí en gran nivel con mi juego. Las condiciones son excelentes para mí y me siento muy cómodo en esta superficie. Contra Bedene tengo que tratar de jugar como lo hice en los últimos dos días, con él jugamos varias veces y nos conocemos mucho», remarcó Thiem.

«Pude estar enfocado desde el comienzo. Me gusta jugar en condiciones como las que se dieron hoy, me sentí muy cómodo. Aljaz (Bedene) es un buen jugador, rinde bien en polvo de ladrillo y viene de ganarles a dos duros rivales como Schwartzman y Delbonis, así que tendré que mantener mi nivel para ganarle», amplió el sexto jugador del ranking mundial

Federico Delbonis-Aljaz Bedene: el esloveno ganó y postergó una vez más el sueño argentino en Buenos Aires

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 17 de Febrero de 2018

La ilusión de tener un jugador local campeón en el Argentina Open deberá esperar por lo menos un año más. En Federico Delbonis se sostenía la última esperanza albiceleste de lograr un título esquivo desde hace una década, cuando David Nalbandian se convirtió en el último argentino campeón en Buenos Aires, en 2008. Pero el zurdo, a pesar de ofrecer una batalla intensa, no pudo con el esloveno Aljaz Bedene, que se impuso por 6-4, 2-6 y 6-1, en la primera semifinal jugada este sábado en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.

El azuleño (70°) cedió el primer set ante un rival que se mostró más regular y consistente en su juego. Delbonis perdió el saque en el primer game con varios errores no forzados, y no consiguió recuperar el break; Bedene, con un servicio que consolidó a medida que pasaban los games, mostró variantes, contraatacó bien en varias ocasiones, cortó el ritmo con drops oportunos, y conservó la diferencia para cerrar el capítulo inicial por 6-4.

El desarrollo empezó a cambiar en el segundo parcial. Parecía complicarse Delbonis con un flojo game de saque que Bedene aprovechó para ponerse 2-1, pero el argentino recuperó enseguida el break y encendió por primera vez en la tarde el apoyo del público. El esloveno pareció sentir el cansancio, perdió la efectividad y la regularidad que había mostrado hasta entonces y comenzó a fallar más. El argentino mantuvo el nivel alto y no tuvo problemas para sumar cinco games seguidos y llevarse el segundo parcial por 6-2.

A partir de ese desarrollo, la impresión era que Delbonis podía intentar la remontada, pero Bedene cambió el aire, se mostró recuperado en el comienzo del tercer set, y el zurdo de Azul tropezó otra vez en pasajes de irregularidad. En el tercer game, cedió su saque con una doble falta y un drive muy largo, y el esloveno tomó ventaja en el resultado y en el juego; ya no hubo espacio para más cambios en el partido y el control quedó definitivamente en manos del europeo, que se encaminó rápidamente hacia un 6-1 contundente, con el que selló su pase a la final.

Para Bedene, de 28 años, Buenos Aires será la tercera final ATP de su carrera, con la esperanza de conseguir su primer título, luego de perder las definiciones que disputó en Chennai, India, en 2015, y en Budapest, el año pasado.

Del otro lado, Delbonis se quedó con las ganas de llegar a la quinta final de su carrera. En Buenos Aires, el zurdo tuvo una gran semana después de haber empezado el año sin victorias. Pero se quedó con las ganas de llegar a la final. Juan Mónaco fue el último argentino en el duelo decisivo de este certamen, en 2015, cuando perdió con su amigo Rafael Nadal, mientras que Nalbandian fue el último campeón local.

«Cada fin de semana hay un ganador, y durante todo el año los títulos argentinos son pocos. Para ser campeón hay que conjugar varias cosas, está el hecho de jugar acá, de tener un buen cuadro, cosas que en algunos años se van dando o te tocan en otro lado. También depende cuándo estás sintiendo mejor la pelota o estás más cómodo. Para mí, acceder a una semifinal acá es bueno para el resto de la temporada y la gira que viene, me da energía y confianza que era lo que estaba buscando. Estoy un poco triste por la derrota, pero no deja de ser un buen resultado para mí», consideró Delbonis sobre los diez años sin campeones argentinos y su balance de la semana.

En la final del domingo, Bedene se enfrentará con el ganador del duelo entre el austríaco Dominic Thiem, número 6 del mundo y primer favorito, y el francés Gael Monfils. Así, Buenos Aires tendrá por tercer año consecutivo una final a cargo de jugadores extranjeros.

Diego Schwartzman derrotó a Andreas Haider-Maurer y festejó en el debut en el Argentina Open

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 13 de febrero de 2018

En el cierre de la segunda jornada del Argentina Open, Diego Schwartzman se quedó con el triunfo por 6-4 y 6-3 sobre el austríaco Andreas Haider-Maurer,. El mejor preclasificado entre los argentinos (5° en el torneo) se llevó los aplausos en el plato fuerte de la jornada en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.

En la próxima etapa, Schwartzman se medirá frente al brasileño Thomaz Bellucci, que viene de ganarle al argentino Pedro Cachín, que accedió al certamen por una invitación. Este encuentro se jugará el miércoles, desde las 18.45, en el comienzo de la sesión nocturna.

«Creo que el primer partido nunca es fácil, jugar con el estadio lleno no es sencillo. Estoy agradecido a la gente que me alentó, fue importante el apoyo cuando las cosas no salían. Es una linda presión tener el respaldo de todos, aunque hay mucho por mejorar», contó Schwartzman. «Es un rival difícil, pero va a ser lindo, pero yo también empiezo a ser peligroso cuando sumo ritmo de partidos», destacó el Peque acerca de Bellucci.

Ubicado como el único argentino dentro de los preclasificados, Schwartzman quedó también como el protagonista central de la noche en la Catedral. El Peque contó desde temprano con el aliento del público, en una noche de excelente concurrencia y localidades agotadas, y también acaparó algunas ovaciones con su juego intenso y puntos de jerarquía.

Dentro de un desarrollo parejo, el argentino consiguió en el séptimo game el quiebre decisivo, y selló el primer set con su saque por 6-4. En el segundo, luego de un par de breaks sucesivos, el argentino se encaminó hacia una victoria en la que no descolló, pero también supo cerrar sin complicarse.

Estos son los resultados del martes en el Argentina Open:
• Diego Schwartzman (Argentina, 8°) a Andreas Haider-Maurer (Austria) 6-4 y 6-3
• Horacio Zeballos (Argentina) a Marco Cecchinatto (Italia) 6-1 y 6-4
• Leonardo Mayer (Argentina) a Rogerio Dutra Silva (Brasil) 6-7 (4/7), 6-2 y 6-4
• Gael Monfils (Francia) a Pablo Cuevas (Uruguay, 7°) 6-1 y 6-4
• Fernando Verdasco (España, 8°) a Thiago Monteiro (Brasil) 6-2 y 7-5
• Aljaz Bedene (Eslovenia) a Jiri Vesely (R. Checa) 6-0 y 6-3
• Gastao Elias (Portugal) a Roberto Carballés Baena (España) 6-2 y 6-4

Argentina Open: Federico Delbonis consiguió su primer triunfo del año y dejó en duda su presencia en Copa Davis

Foto del Twitter de Argentina Open

José Luis Domínguez Diario LA NACIÓN 12 de febrero de 2018

Debió esperar, pero Federico Delbonis celebró su primera victoria en lo que va de 2018. Sobre el polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis Club, el zurdo de Azul derrotó al alemán Florian Mayer por 7-6 (7-4) y 6-4, en uno de los encuentros inaugurales del Argentina Open .

No había sido bueno el arranque de la temporada para Delbonis, que había perdido los tres partidos que disputó en la primera gira del año, en los torneos de Brisbane, Sydney y el Abierto de Australia. De hecho, su última victoria en el nivel ATP la había conseguido ante el ruso Karen Khachanov en julio del año pasado, cuando llegó hasta las semifinales de Hamburgo. Luego, sólo disputó algunos challengers, en medio de un final de temporada con problemas físicos.

Delbonis dejó una buena imagen en su estreno en Buenos Aires, ante un rival complejo, de golpes heterodoxos y juego imprevisible. El hombre que le dio la Copa Davis a la Argentina en 2016 tuvo para cerrar el primer set con su saque, pero recién consiguió sellarlo en el tie-break, en el que levantó una desventaja de 4-1. En el segundo parcial se sobrepuso a un quiebre de arranque y lo sentenció con un nuevo break en el décimo game.

En la segunda rueda, Delbonis se enfrentará con el ganador del cotejo que el martes sostendrán el británico Kyle Edmund y el español Roberto Carballés, que viene de consagrarse campeón en Quito.

Después del encuentro, Delbonis expresó: «No es fácil enfrentar a un jugador como él, que no tiene un patrón de juego definido, y a veces él mismo no sabe qué hacer con las armas que tiene para elegir. En varios puntos me complicó con winners que decide a último momento».

El hombre que ganó el punto decisivo para darle la Copa Davis a la Argentina en 2016, no confirmó ni descartó su participación en la serie que nuestro país afrontará el 6 y 7 de abril, en la ciudad de San Juan, por la segunda rueda del Grupo 1 Americas, frente a Chile.

Recién recuperado de una dolencia en la cadera, el zurdo comentó: «Tengo otras prioridades, Hoy pienso más en mi carrera que en la Copa Davis. No lo estoy descartando del todo, pero tengo que pensar en mi físico y en el calendario. El objetivo de ganar la Davis se cumplió y es difícil igualar algo así. Tengo que seguir un tratamiento en la cadera y no lo puedo descuidar. No es algo grave ni leve».

Además, expresó: «Esta semana tuvimos una comida con el capitán ( Daniel Orsanic ) y no hablamos sobre dónde se va a jugar, sólo por rumores. Siempre hay pros y contras con la sede, está lindo para la gente que no puede venir a Buenos Aires y le gusta el tenis. Después hay que ver cómo estará la cancha, cómo se va a aclimatar, espero que la sede nos permita sentirnos cien por ciento locales».


Pella eliminó a Nicolás Kicker

Guido Pella, número 59 del mundo, elimino a Kicker, número 87, en un partido cambiante. El duelo de argentinos terminó 2-6, 6-4 y 6-4. El bahiense, campeón de la Copa Davis con Argentina en 2016, jugará en octavos de final ante el vencedor del cruce que protagonizarán este martes el español Fernando Verdasco (40) y el brasileño Thiago Monteiro (96).